jueves 3 de noviembre de 2011

CONACOPE LLAMA EL PAIS A LA UNIDAD Y A LA LUCHA DE LOS MALES QUE NOS AQUEJAN EN EL 494 ANIVERSARIO DE LA REFORMA PROTESTANTE


El Consejo Nacional de Confraternidades de Pastores Evangélicos (CONACOPE), organización cristiana que tiene como propósito promover el desarrollo y crecimiento de las confraternidades de pastores evangélicos para  de esa forma exaltar el señorío de Cristo y extender su Reino a toda la nación, en ocasión de celebrarse el 494 aniversario de la Reforma Protestante y en la fecha precisa en que celebramos el Día Nacional Evangélico, hace un llamado a todos sectores del país para aunar esfuerzo a los fines de detener el progresivo estado de descomposición social que estamos viviendo.
Apelando a nuestro rol profético, atendiendo a nuestro llamado de dar conocer los valores del Reino de Dios, llamamos la atención sobre la profunda crisis de valores por la que atraviesa nuestro país.

La familia dominicana está viviendo una grave crisis de valores  y  está amenazada en su integridad y progreso   por nuevos patrones de conducta que la están conduciendo al núcleo  a  la inestabilidad y a la desintegración.
La  familia está afectada, además, por una cultura individualista que está dando como resultado que una gran parte de los nacimientos se produzcan  fuera del matrimonio. En  casos los niños crecen y no conocen quiénes  son sus  padres. La crisis de la familia es una crisis de la cultura. Es la degradación de valores que nos transmiten diversos medios  suturados de sexo y violencia.
EMBARAZOS DE ADOLESCENTES
La familia está en crisis porque vivimos en una sociedad enferma  donde una de cuatro adolescentes está en embarazada o es madres.  El embarazo en nuestras niñas está alcanzando niveles epidémicos. Esta grave situación sexual que está viviendo la adolescencia dominicana ha sido calificada por las autoridades como un grave problema de salud, incluso, de un nivel que está entorpeciendo la normal actividad escolar.
Para salvar la familia si es que queremos rescatar la sociedad, necesitamos enseñar lo que establece la Biblia con respecto al sexo y a la totalidad de lo que  es el hombre y la mujer.
Nuestros  adolescentes mas   información por parte de la escuela, la familia, la comunidad y el propio sistema de salud para que puedan preservarse hasta estar aptos para formar una familia.  Consideramos que esta alta tasa de adolescentes embarazadas o madres, es un desafío de toda la sociedad, es un fenómeno que no afectan a todos y que está vinculado a otros problemas como la pobreza, la educación  y la falta de oportunidades para que la juventud desarrolle sus potencialidades.
Tenemos que  buscar la forma de hacer llegar la información necesaria para que los adolescentes reorienten su conducta sexual; de lo contrario, estamos produciendo una generación caótica, sin orden y sin ningún sentido social y humano.
LA EDUCACIÓN
Los gobiernos  dominicanos no han  invertido suficientes recursos en educación y ni siquiera han  cumplido  con la cantidad que establece la ley: 4% del PIB a pesar de que   la formación humana  es una herramienta clave para promover el desarrollo social,  ya que puede ayudar a reducir los índices de fertilidad, a mejorar los de salud, a  hacer más equilibrada la distribución del ingreso y a preparar a los ciudadanos para que tengan una  participación responsable en  la sociedad.
La  República Dominicana, una nación con tanta pobreza y desigualdad necesita una mayor inversión en educación para superar estos males. Es una aspiración de la comunidad evangélica que alcancemos una   educación más integral, más coherente y mejor apoyada por todos los estamentos que componen la sociedad. Es evidente que tenemos que invertir más para tener más y mejor educación. Sin educación no hay desarrollo.
VIOLENCIA INSEGURIDAD CIUDADANA
La seguridad social y la paz ciudadana en estos momentos están seriamente amenazada por una ola de delincuencia que parece incontrolable. La violencia se ha apoderado de la vida dominicana. Los niveles de violencia que vivimos no son justificables, pero tampoco es un fenómeno casual. Los salarios tan desiguales y desproporcionados son factores que alientan la violencia. El dispendio y la irracionalidad en los gastos oficiales, el manejo irresponsable de los recursos del Estado y el abandono de los servicios fundamentales que garantizan la dignidad de las personas, constituyen, junto al lenguaje y a la conducta y pose de muchos de nuestros políticos y personajes  públicos  factores que alimentan la violencia en las grandes mayoría que se sienten frustradas.   
La  negación de oportunidades, las frustraciones y la desesperanza generan desesperación y resentimientos sociales que se traducen en acciones violentas y destructivas. Ahí en medio de esta situación se está incubando un violento, un agresor, un antisocial. En ese sentido desde nuestras iglesias queremos promover una cultura de paz, de armonía, de solidaridad y servicio. Queremos articularnos desde diferentes espacios y con  la buena voluntad de diferentes sectores para producir mejores hombres y mujeres que contribuyan a mejorar las condiciones de vida de nuestros  conciudadanos.
Este estado de violencia se traduce en un grave problema de inseguridad ciudadana. Las instituciones de garantizar el orden social  y la paz pública, carecen de la capacidad necesaria para garantizar la protección a los ciudadanos, lo que nos lleva al miedo colectivo, al sobresalto, a la sospecha permanente. Este estado de inseguridad tiene un impacto sensible en la calidad de vida.
La palabra de Dios señala que la violencia es el resultado de pasiones desordenadas, de la codicia y el egoísmo. Puesto que el comportamiento colectivo es la extensión de la conducta personal de individuos. Este diagnóstico es válido para toda la sociedad en general.
Es evidente que el país tiene que sustituir el método represivo violento por programas sociales enfocados hacia la prevención. El exterminio de presuntos delincuentes no ha hecho disminuir la tasa de delitos y eso nos indica que es necesario cambiar los  métodos actuales.
La crisis que nos afecta no solo es de carácter económico, su dimensión es mucho más amplia y acuciante. La crisis real es la que se da en los barrios marginados, donde la promiscuidad y    los vicios corrompen a la juventud y estrechan el futuro de grandes comunidades de gente sin futuro que se hunde en la miseria y la desesperanza.
Con más urgencia cada vez, la sociedad dominicana necesita que sus autoridades asuman una actitud firme y decidida por el rescate de la seguridad y el restablecimiento de nuestros mejores valores.
El país está necesitado de una política integral de rescate de valores que involucre a todas sus autoridades, desde municipales y policiales hasta las iglesias, clubes y juntas de vecinos.
 No se puede tolerar más que cada vez sean  menos los espacios de paz y tranquilidad.
CONACOPE DESEA APORTAR

Tomando en cuenta que la situación crítica que vive nuestro país nos afecta a todos, el Consejo Nacional de Confraternidades de Pastores con presencia a través de la iglesias en la mayoría de los barrios de nuestras principales ciudades  y en todas las provincias del país, que tiene la mejor disposición de seguir aportando a la sociedad dominicana promoviendo valores a través de las congregaciones cristianas.
Consideramos que  las acciones penales son necesarias, pero no suficientes para  generar los cambios que necesitados para reformar esta sociedad, por eso creemos que tenemos que trabajar de la mano de todos los sectores de la sociedad para transformar los hombres y mujeres que hay en nuestros país.

0 comentarios: